sábado, 7 de octubre de 2017

emigramos

Después de una larga y amortizada etapa de doce años en la montaña nos mudamos, de vuelta a Levante. Tras unos cuantos meses de búsqueda nos hemos decidido por un lugar poco conocido, pero muy cerca de casi todo: Jesús Pobre, en la Marina Alta. Empezamos una nueva etapa de vida en la falda del Montgó, que esperamos sea tan fructífera como la anterior; ya iremos contando...


martes, 20 de diciembre de 2016

Para el sur -Islas Canarias (2)


Como empezaba a llover en nuestra finquita canaria de Marzagan, y no nos podíamos llevar a nuestros amigos animalitos, nos fuimos para el Sur.


Por esta maldita autovía que costea la isla , atascada de coches y sin apenas salidas al mar. 

Después de aparcar ,Después de franquear la zona "shctroumpf-du-cul", llegamos a las dunas

Nos despojamos de la ropa sobrante que en el caso de Álvaro fue toda, y cual viajantes sedientos atravesando el desierto llegamos a la orilla. 
Plouf.. y a otra cosa mariposa.
 29º marcaba el termómetro, y nos hubiésemos quedado de no ser por los "schtroumpfs.." ya un poco beodos a estas horas y la arquitectura deprimente del paraje. ¡Qué pena! y qué ricas las sardinas con papas que nos comimos.

Así que nos volvimos para el norte, la lluvia , el viento y la belleza pura de unos pueblecitos que conservan aún restos de pasado hermoso . Ingenio y el barrio de San Francisco de Telde. 

Parque de enanitos , con un sentido recuerdo al paso de unos niños saharauis.
El último día, lo reservamos a vaguear por Vegueta, que, como dice Felix Albo, es una delicia. 
Añadimos algunas enseñanzas a nuestra ignorancia  (por ejemplo que Canarias, viene de Canes, y significa  isla de los perros, y que solo por eso ha merecido la pena el viaje.
El Barito se sintió marino por un instante y se quedó conversando con dos loritos altamente hartos de manoseos turistas en el museo de Colón.
El canario, muy recomendable, con buena información de la vida autóctona
.
Queremos volver, por sus paisajes grandiosos, por sus encantos, por el carácter de sus gentes y lo acogedor de sus casas de piedra. 

Hasta pronto, Islas Afortunadas


lunes, 19 de diciembre de 2016

De Marzagan a las cumbres: las Islas Canarias (1)

Es una tierra para recorrerla pasito a pasito.
En cuanto te adentras, te ves rodeado de verdor
Enormes lomos de gato en los que te gustaría hundir la mano para acariciar
Ya estás acechando un ronroneo cuando te sorprenden las ciudades.
 Empinadas cuestas flanqueadas de robustas edificaciones. Unas amables, otras no tanto, te hacen sospechar de una historia repleta de desigualdades y opresión
"Gente de bien", nobles arruinados,enviados por la corona levantaron esos muros


¡Guanches!, gente amables  y de grandes perros ¿Cuanta codicia despertasteis?
¿Qué terribles pecados habréis cometido, para que os pretendan atrapar en este diabólico engendro, fruto de la manipulación y el ansia de poder?

¿Qué maléfico conjuro dejó al bochinche prisionero de la navidad?



Tierra de fuego amenizado, que se hunde en cráteres milenarios, por cuyas pendientes se adivina una vida antigua al abrigo de sus grutas , pacífica y risueña.

Estás oyendo sus risas y su dulce hablar.. "stá bueno muyaya.."
Un rancho con papas en Artenara, con vistas al Morro de los Cuervos nos reconcilia con la gentileza de la isla y sus isleños.

Y no, no hace falta viajar a Indonesia para disfrutar de esos paisajes.






jueves, 8 de septiembre de 2016

COLLIOURE, ETAPA FINAL

Bajamos a Collioure al atardecer. Recuerdo haberla nombrado en uno de mis poemas infantiles ( yo era la "Minou Drouet" de la famille), como "un petit joyau dans son écrin". No sé porque la nombre así, pero al encontrarme con Collioure cuando se abre al mar, lo entendí.


Álvaro también, se quedó "bouche bée".
Es un puerto mágico, abierto al mediterráneo y a su luz con toda la fuerza de sus murallas ancestrales. No transmite agresividad ni dramatismo, como pueden hacerlo La Rochelle o Saint Malo, sino una amabilidad dulce, una permisividad que invita a entrar, a sentarse y contemplar.
Barcos de pescadores. Pequeñas fabricas de anchoas en salazón. Todo a medida humana.
Ha crecido a lo ancho, por las urbanizaciones que se adivinan flanqueando las montañas. 
Sigue oliendo a viña, a sal , a fenouil y a especies.
Paseando por sus calles, bajo sus balcones "joufflus",  recordamos el itinerario diario de Machado. 
No pudo faltar una incursión al cementerio y una flor robada de un árbol cercano para su tumba. 
Una lagrimita y un sentir por esa maldita guerra que intentó una vez más hacerse con nuestra libertad.
Los miles de seres apiñados en la playa de Argelés, del otro lado de la bahía.
En el puerto de Port-Vendres, igualmente amable,  pero más real, una inscripción recuerda que desde ahí zarparon hacia Argelia los barcos cargados de perseguidos por el fascismo "Plus jamais le fascisme".
Cobita seguía nuestros pasos, resignada.
Compramos anchoas y vino. 
.A los vinos de Bourgogne o de Bordeaux, que me parecen vinos tristes, pesados, ceremoniosos aunque a veces sublimes, pero a beber en soledad, prefiero los cantarines del "Roussillon". Vinos alegres, de buena fruta, de cantar todos juntos alrededor de la mesa. Tienen " l'accent du midi" y el sol en sus botellas.
El bodeguero que nos lo vendió llevaba esta pegatina en el mostrador.
En todos los lugares turísticos visitados, nos preguntaban si veníamos de "Catalunya" o de "España".
El dulce  Banyuls hizo remontar las burbujas doradas de mi infancia.
Guarde las gemas en mi mochila.
Que no se deslicen más en el agujero negro de la desmemoria.

Nos prometimos volver, quizás para mucho tiempo.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

PRIMERO FUE "LE SOLER"

Al azar de la ruta sinuante que baja de los altos a la costa, mi memoria empezó a funcionar.
Eran pueblos nombrados por mi padre. Villefranche, Corneilla, Prades, Thuir.. 
Dónde la carreta de mis ancestros se paraba en busca de trabajo, de lo que les ofrecían: recoger tomates, melocotones , plantar maíz. Eran "braceros" y venían huyendo de una España cruel e intolerante en la que ellos, pobres campesinos, habían tenido la osadía de  renunciar a la religión católica para luego hacerse anarquistas.
Liberto se llamaba el bebe que llevaban en brazos y era mi padre. Nombre inspirado, supongo, por su larga estancia en Barcelona entre 1908 y 1910, y la "semana trágica" que ahí vivieron.
La route de Prades


La Gare
Decidimos parar en "Le Soler" a buscar la casa construida por mi abuelo Felipe. Pasábamos en ella nuestras vacaciones infantiles, en compañía de mi abuela Felipa. No hablaba una palabra de francés. 50 años viviendo en Francia y se negó a aprender su lengua, solo hablaba catalán y castellano.
La casa se había partido y vendido años ha, después de un ir y venir de herencias discutidas  y peleadas.  Mi padre se mantuvo al margen, dejó a una hermana mía la tarea de ir a firmar papeles.
El barrio
Mis recuerdos databan de entre hace 60 y 50 años. 
El paso a nivel
La maison de grand-mère - La grange
Entramos al Soler por la route de Prades. Las viñas, los plátanos, los cipreses, el olor a fenouil. Me vi a mi misma, con unos 7 años, montada en una bicicleta más alta que yo , zigzagueando de un fossé à l'autre, para aterrizar entre ortigas.
Le Soler había crecido. Urbanizaciones, zonas industriales, grandes edificios , una ciudad-dormitorio de Perpignan.
Al desconcierto, siguió una certeza. ¡"Hay que buscar le passage à niveau"!
Primero buscamos la gare y una vez allí mi comportamiento se pareció al de  una madre gata en busca de sus retoños.
Creo que lo olí. Primero reconocí el paso a nivel que cruzábamos una y otra vez mi hermana y yo cuando bajaba la barrera, con un escalofrío de terror, por si nos pillaba el tren.
Calzábamos entonces las famosas espadrilles catalanes, que más de una vez se nos escapaban en el ir y venir, quedando atrapadas entre las vías, y que recogíamos veloces, antes que las aplastará las ruedas del tren.
A mi lado, había un instituto  que desconocía. Pero me asomé y ahí detrás, intacto, estaba el barrio. Una calle estrecha en forma de U. En la esquina, renovadas , pero enteras, estaban la maison de grand-mère y la grange, dónde guardaban la mula y el cerdo. Un patio en medio del que se erguía una enorme higuera desaparecida y "le poulailler". Amaestraba yo a las gallinas y toda la barriada venía a verme intrigada. 
Delante de la puerta aparcaba mi padre su flamante 403 verde, que le rayamos, mi hermana y yo, con la bici. Que nunca nos atrevimos a decirle la verdad. Que lo atribuyó a la envidia de un vecino al que no volvió a dirigir la palabra. El mismo vecino que, volviendo de los campos al atardecer con su burrito blanco,venía a buscarme. El burro se negaba a ir más allá de la esquina hasta que acudía yo, y le daba alguna golosina. Un trozo de zanahoria , un terrón de azúcar.
Se me saltaban las lagrimas. Hubiese querido que la casa estuviese en venta y haberla comprado. Por mis hijos, mis nietos y nuestra dispersa memoria familiar.
En lugar de eso, huí, igual que lo hizo mi padre, sin atreverme a mirar atrás.
Nuestras vacaciones ya no eran las mismas. Iba cargada de un trozo de pasado que nunca  conocerían mis hijos, y del que tendría que hablarles. Rápido, qu'il n'y en a plus pour très longtemps
Seguimos camino hacía Collioure, dónde nos esperaba un calor sofocante y un camping que parecía un garaje. Pero una playita contigua y un zambullido en el mar, me devolvió la cordura.
Las burbujas doradas explotaban en mi cabeza.
La gema de color que había dejado el recuerdo en mi mano desprendía un frescor reconfortante. 

martes, 6 de septiembre de 2016

LES PYRÉNNÉES

Para el Oriente . 
Cruzando la linea imaginaria que rompe los pirineos en dos países, bajo un diluvio que nos llevó a hacer una parada imprevista en le Col de la Perche. Desistimos de instalar nuestro campamento gitano por razones meteorológicas, aunque disfrutamos de esta lluvia milagrosa después de una semana de sol sin sombra.
Mont-Louis, con sus fortificaciones Vauban y su horno solar, de los que no hay fotos pues pensamos que mejor era comprar una postal que no compramos.
Llegando  por les lacs de Bouillouse, desenvolvimos todo nuestro ajuar campista, con un bosque de abetos por decorado.
Frambueseros silvestres.
 Un río , La Têt, bañable y transitable. Los pies en el agua helada, río abajo, río arriba se curó el Barito  la flebitis que  empezaba a subirsele por los tobillos. 
Ardillas, pájaros carpinteros, barecitos amables, mercadillos locales, baguettes et croissants au beurre. 
Les Pyrénnées, majestuosamente amables.
Los serbales, cuyo nombre tuve en la punta de la lengua hasta que mi hija, vía wasap, me lo sopló al oído.
Cuando los tobillos de Barito recuperaron un tamaño adecuado, decidimos emprender la ruta hacia la Côte Vermeille, atravesando todo el Roussillon, con sus viñas y mis recuerdos, atávicos y verdaderos. 
Seguimos la ruta que siguieron un siglo atrás , mis abuelos con mi padre en brazos , en una carreta llevada de una mula.. 
Acababa de leer una novela de Nathalie Nothomb, que no es que sea mi autora favorita , pero el Bureau de presse-tabac  de Mont-Louis no era muy generoso en literatura. Mucha guía de montaña y un par de "livre de poche" que me llevé para amenizar las horas de reposo forzoso  que la farmacéutica, sonriente a la par que agitaba un dedo amenazador ( sinon, c'est l'hôpital),nos había prescrito ( bueno, se lo había prescrito al Barito, pero yo quería demostrar empatía).
Esta novelita no iba de Japón sino de los poderes mágicos del Champagne tomado en ayunas. Sus burbujas se volvían de oro y explotaban por el cuerpo de la narradora creando a su paso,  sensaciones psicodélicas.
Retomando uno de mis pasajes favoritos de mi documental mítico "Le bonheur , terre promise", este viaje de redención me fue llenando de burbujas doradas. 
Cómo un animal al acecho, iba sintiendo la proximidad de algún recuerdo que de repente explotaba en mi con toda la fuerza de lo ya vivido y toda la claridad de una memoria recuperada. 
Algunas de esas burbujas se deslizaron pesadamente hacía mi mano, dejando en su hueco gemas de color precioso.
Fueron la casa de mis abuelos, su calle, su patio. Los plátanos de la  route de Prades. El puerto de Collioure.
Mañana hablaré de este embrujo, cuando recupere las fotos que se están subiendo a la nube, con esa lentitud digna de una memoria recién recuperada. 

lunes, 5 de septiembre de 2016

Ascaso, 32º a la sombra

Puf,puf, resoplando como una locomotora. Ascaso 5ª edición. Colocando fotos para la expo. Colocando sombreros a los que colocan la expo. Colocando crema protectora a los colocados con sombrero.
Ascaso , 32º a la sombra.
En la cocina.
Subiendo bajando cuestas, aïe , el último tramo. De puntillas casi todo el mundo
Zafarrancho a las 8.00. Desayuno para todos. MI querida Concha. Mano a mano.
El bar, copas de vino y cerveza artesana
Coba viejita, asustada y renqueante.
En la taquilla, a dos manos, a cuatro.. vuelven amigos. Besos. Risas y sonrisas.
LA LUNA, LAS ESTRELLAS, LA BOVEDA DE ASCASO, EN SU SITIO.
Jonas, parecido a Jonas , y su viaje enamorado. exiliado y romántico. Un acierto. LUNA MENGUANTE
No ceja el calor y llega el miércoles. Con una copa de vino en la mano, presentando ovejas y hermanos, "Rams", bonito foro con dos bonitas personas, Quique y Carmen. Ganas de hacerse pastora, pero cuando llegue el otoño, por favor. ESTRELLAS............................Y SIGUE MENGUANDO


Otro día de Aragón, Aragón por los 4 costados, Aragón de día, Aragón de noche y un clásico. No decidimos al final, si de terror, político o gay, pero una Caza cuya fotografía nos sigue impresionando.
ARRIBA, EL CIELO. ABAJO, A LA DERECHA, A LA IZQUIERDA, EN MEDIO: EL CIELO

Una noche de erizar la piel . De acudir las emociones al encuentro de Marc Recha, su hijo y un impresionante Sergi López. "Un dia perfecte para volar" y para dejarte atrapar por esta sencilla historia (quiero verla con mi nieta). Una noche perfecta.
LA VÍA LÁCTEA, IMPASIBLE, JUGUETONA.
Día final. Apoteosis. Olvidando por un rato el calor, el cansancio y los mosquitos.
La paella, ¿Correcta? , no, perfecta.
El cafelito-licor .
Los bailes y los cantantes.
Concierto en la plaza.
Otra vez taquilla.. bocata .
LAS ESTRELLAS SE RÍEN, LA LUNA SE HA VUELTO BAILONGA
Gracias a TODOS por ser tan vosotros, por quererlo y hacerlo posible.
Un dernier
 au-revoir- à demain.
Demain, mañana ¿nos quedará algo para mañana?