Después, los "hervideros", unos agujeros impresionantes en la roca volcánica que cubre toda la isla, y por la que se precipita la mar enfurecida cuando la marea alta. Nos maravilla el cuidado de las instalaciones para que el turista se pueda acercar a ver . Respetuoso con el entorno, todo negro, hasta las papeleras, que ya podríamos aprender algo los de nuestro famoso valle de la arquitectura negra.
Tarde de siesta ( nos habíamos levantado a las 5hs.) y paseo por Arrecife.Decepción general, Arrecife no contiene más que unos cuantos edificios antiguos, lo resto, ya sabéis, casas de pisos , avenidas peatonales con sus correspondientes negocios adocenados. El Barito y el Manolo se meten en un supermercado a comprar pipas, y salen con una bolsa repleta de plátanos en pretensión de proveernos de fruta para la estancia. Carcajada de las féminas.. ¿qué hacemos con tantos plátanos? que aparte de ser verdes, estriñen un montón, y ya sabéis, de viaje, hay que cuidar el tránsito.
Ligero mosqueo de los varones, pero todo acaba bien con un bonito paseo al atardecer hasta el castillo de "San Como se llame", seguido de una deliciosa a la par que muy barata cena de barbacoa en la taberna más autentica del paseo marítimo.
Domingo por la mañana, sigue el viento y los nubarrones. pasamos por Arrecife, dónde el Barito se deleita con unos barquitos tele-dirigidos y una competición de vela latina. Nos vamos para Teguise, con un mercadillo de "artesanía local" que nos recomiendan. Nos encontramos con un pueblo precioso, todo él encalado , con sus palmeritas verdes y sus rocas negras, invadido por una fauna poco autóctona que nos vende cosas, algunas atractivas otras no, algunos precios desorbitantes y mucho acento alemán. Nos comemos los bocatas y la botella de vino a la vera de la iglesia. Ya es hora de tomar decisiones. Compramos un "bono" para 6 visitas , las más atractivas d
Pese a que nos avisan que no podemos "andar solos" por el parque, que nos ofrecen una excursión en autobús, vamos para Timanfaya. Pasamos dónde los camellos, pero hay tal avalancha de turistas que desistimos. Arriba nos espera el "bus" repleto, pero la excursión es im-presionante ( palabra repetida hasta la saciedad durante la estancia, y que yo, que tengo oídos muy finos, pedí sustituir por algunos adjetivos más apropiados, y que el Barito cambió por un "es la p----a").
No sé si tengo palabras para expresar lo que experimentamos, son kms y kms de roca esparcida, deformada, torturada por
Luego un paseo por la zona de las bodegas. Notable el paisaje de viñas. Las bodegas, cerradas hora alemana. Nos atendieron en una, de bastante mala gana pues iban a cerrar, y nos bebimos, a palo seco y por el módico precio de 1€ la copa, un "Malvasía blanco seco" nada desdeñable. Luego seguimos hasta la costa, cena pesquera, un creo que "bocinegro"
Lo dicho, un 10 para el Timanfaya, un 10 para el vino de la isla, y dejo al Barito que os contará el resto cuando tenga tiempo y ganas, pues a mí, con tanto subir fotos a velocidad de pedales, se me ha hecho tarde, y tengo que ir a recolectar pétalos de rosa silvestre para hacer mi famosa "Confitura de rosas".




